El lunes, por primera vez, Salvador Illa se enfrentará a la comisión investigadora de las mascarillas. Allí tendrá que aclarar el origen del «mega contrato «de más de 2.500 millones que dirigió y del que derivan las «mangancias» de Koldo y los gastos de dinero publico perdido en material inapropiado. La primera pregunta será «¿Quién y cómo?», y especialmente por qué en la Roca del Vallés se forró hasta su farmacéutico. Illa lo tiene «muy chungo» para que entendamos que cuando se firmaron los contratos -que hoy parecen inapropiados- ya no había desabastecimiento de esos productos. Tendrá que explicar que otros cumplieron los plazos de entrega y sus proveedores, no.
