Nadar sin saber hacia dónde ir. Ese podría ser un buen resumen de la condonación de deuda aprobada por el Consejo de Ministros. La propuesta era conocida: mutualizar 83.250 millones de euros de deudas contraídas por las CC. AA, en deuda de todos los españoles. Un premio para los malos administradores. Un agravio para los gobiernos con poca deuda. Recuerden que condonar 17.000 millones de la deuda catalana, solo, hubiera soliviantado a casi todos. Los picaros de Moncloa manosearon el argumento “Quién va a decir que no a una oferta como esta”, tesis mantenida hoy por María Jesús Montero.
