La falta de explicaciones está licuando las expectativas electorales del Gobierno y de sus allegados más próximos. Eso dicen las encuestas de mayo. Sin embargo, nadie sabe cómo llevar a este país a elecciones. Sánchez se ha medido en el bunker y el líder de la oposición no sabe cómo ganar la partida. Están en una situación de extrema gravedad. Sobre todo, porque se empieza a temer, en el caso de Zapatero, que el amigo fiel Julito Martínez deje de serlo y que cante la traviata.
