Ni el voto por señalamiento, ni las amenazas en la calle de la izquierda radical, han evitado un sonoro fracaso de Sánchez con los oportunistas ‘decretos Mari Carmen’. Todo en ellos era chapucero, improvisado, mitinero, ideológico y nocivo para una gran cantidad de españoles de clase media que hace décadas pensaron que la mejor manera de invertir su ahorro en pisos para alquilar y en su vejez vivir de su renta. Sánchez no ha conseguido su propósito que era volver a embaucar a la ultra izquierda con aquello del Gobierno progresista.
