A alguien se le ocurrió un acto formal para celebrar la longevidad de nuestra Constitución. Y ha sido deslucido hasta decir basta. Aquí merece la pena ver como los grandes enemigos están en el sistema y en mayorías que han llevado a la perversión, por ejemplo, al Constitucional. En esa institución se pretende la reforma constitucional por la puerta trasera. Lo veremos con una ley de huelga que agrade a los sindicatos hooligans del Gobierno. O con la resolución de la amnistía a Puigdemont sobre la base de allanar las decisiones del Supremo contra él. Eso es, precisamente reformar la Constitución contra el consenso y contra el respeto institucional.
