Volvemos a las andadas, Moncloa y PSOE tratan de situar a Pedro Sánchez en un papel de víctima por aprovecharse del dinero “prostituido” de su suegro Sabiniano Gómez, dinero de saunas y prostíbulos. Es la misma estrategia que en los anteriores asuntos de corrupción que le rodean. Hablamos de la primera vivienda de la pareja en Pozuelo de Alarcón, no barata por cierto y también del apartamento en Mojacar, comprado por Begoña a una sociedad -el holding- del emporio se vivió de la familia. Dicen los del PP que esto es un signo de que “esto es la guerra”, cuando lo que habría que preguntarse es por qué este asunto que llenó los medios de comunicación hace muchos años, no había llegado antes al Congreso. ¿Quizá porque hubo demasiado respeto?
