A escasos días de que se celebren las elecciones autonómicas en Aragón, el PSOE ha entrado en pánico. Las encuestas no son nada favorables con Pilar Alegría y todo indica que sufrirá un batacazo. Para evitarlo, Ferraz ha tomado medidas in extremis: ha enviado a Zaragoza a Borja Cabezón, a Óscar López y a Antonio Hernando para tratar de revertir la tendencia de las encuestas. El partido ha improvisado un call center con la ayuda de los militantes para animar al voto a los ciudadanos.
