Mientras Cuba atraviesa la mayor crisis energética en décadas, Pablo Iglesias viaja a la isla dispuesto a salvar el futuro del país y frenar las sanciones de Estados Unidos, ignorando la falta de libertades, la represión política y el colapso económico. Se hospeda en un hotel cinco estrellas con electricidad y, desde su suite, minimiza la situación afirmando que no es para tanto. Además, anuncia su próxima entrevista con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
