Paul Gordon dice que tiene sus dudas sobre si todo el mundo es igual ante la ley. Recalca que las acusaciones contra el ex príncipe revelan una conducta inapropiada de un cargo público. Además, dice que siempre han sospechado que las esferas de cualquier poder han estado corrompidas pero que la detención del ex príncipe lo pone de manifiesto. Concluye preguntándose si es verdad que no hay nadie por encima de la ley.
