Miles de jóvenes marroquíes llegan en trenes, camiones y a pie hasta las playas de Castillejos, Tarajal y Beliones tras seguir vídeos en redes sociales y pasar por delante de unas pasivas autoridades magrebíes. Allí encuentran rutas, consejos para cruzar a nado, imágenes de quienes ya lo consiguieron y una promesa de una nueva vida en Europa. Selfies en Zara o el Bernabéu, vídeos con neoprenos, flotadores o lanchas y relatos de éxito que contrastan con una realidad que muchos no muestran. Mientras las familias buscan a los desaparecidos, el drama humano vuelve a repetirse en la bahía de Ceuta y nadie explica la movilización simultánea de decenas de miles.
