El año judicial está abierto y los momentos de tensión dejan heridas. Es el momento de preguntarse como los romanos “qui prodest” a quien benefician? La idea de que los jueces y fiscales están divididos ante las actuaciones de los tribunales benefician a quien tiene las causas pendientes. Dan munición a los fanáticos de entre los suyos que pensarán ahora que hay jueces que hacen política. Sembrar la duda sirve para argumentar cuando te dejan sin argumentos, aunque lógicamente a costa de recortar el prestigio de los tribunales españoles. Es evidente que en los planes de supervivencia de Pedro Sánchez no hay altura de Estado. Eso es lo que en la izquierda española legitima el sembrar dudas, o cizaña entre la actuación de “algunos jueces”.
