El presidente Pedro Sánchez ha ordenado unilateralmente, y desde Nueva York, el envío del buque militar Furor para proteger a la flotilla propalestina liderada por Ada Colau rumbo a Gaza, sin contar con autorización del Congreso ni precedentes similares en la historia de España. La Armada, sorprendida por la decisión, no dispone de órdenes claras para una misión que se considera improvisada, simbólica y potencialmente ilegal, ya que utiliza recursos públicos sin justificación legal. El Furor, cuenta además con armamento fabricado en Israel, lo que contradice el supuesto apoyo del Gobierno a la causa palestina. Mientras tanto, Israel ha advertido que impedirá el acceso de la flotilla a Gaza y ha dado orden a su ejército para actuar, lo que pone en evidencia los riesgos de una operación sin respaldo institucional ni estrategia coordinada.
