Sánchez no se ha atrevido a ir a grande y va a chica contra los medios de comunicación que no comparten sus ideas políticas. Quiere saber quién es accionista de los medios y eso -que es público- es digno de Nicolás Maduro porque atenta a la libertad de esas empresas. Este plan propiciará una lluvia fina de demandas y/o querellas contra medios hostiles, para agarrotarlos con procedimientos e indemnizaciones que les destruyan. Así si algún medio encuentra cartas de recomendación de Bego o se encuentra a David Azagra en Tahiti, cobrando de la Diputación de Badajoz, se lo piense dos o tres veces antes de publicar la noticia. Es decir, quiere imponer el miedo por encima de la libertad
