En una reunión con embajadores de la UE, Ursula Von Der Leyen, dijo que Sánchez es un «problema». No solo respecto a la guerra con Irán, sino en muchas otras cosas como el plan de impulso de reactores nucleares pequeños en Europa para ser menos dependientes de los combustibles fósiles. España tiene otra política: cerrar centrales. Se da la paradoja de que aquí vendemos uranio pero cerrados centrales nucleares. En lo que toca a las repercusiones económicas del conflicto, la ministra Aagesen dice que España está poco expuesta al cierre del Estrecho de Ormuz y promete -una vez más- un paquete de medidas, pero seguimos sin saber qué medidas y cuando se van a aplicar. La lógica lleva a rebajar el IVA de los productos energéticos, pero parece que el Gobierno no piensa en ello.
