El Gobierno ha dejado sola a la ministra Ana Redondo en el Senado. La titular de Igualdad se ha enfrentado -sin apoyo presencial de ningún miembro del Ejecutivo- a la oposición. Han pasado muchos días desde la polémica con las pulseras anti-maltrato y tiempo ha tenido para reflexionar. Resultado de la reflexión, la ministra pide perdón por el ruido generado, «que sólo añade más inquietud y miedo a una situación que ya es lo suficientemente dura”. Pero Redondo no asume fallos en las pulseras, a pesar de lo que dicen las victimas y los trabajadores de Cometa que controlaban el funcionamiento. Cuando las criticas provienen de organismos e instituciones -como la Fiscalía General del Estado- la ministra les reclama “altura de miras”
