El Gobierno de Estados Unidos ha notificado oficialmente a la Justicia estadounidense que reconoce a Delcy Rodríguez como jefa de Estado de Venezuela, en el marco del proceso judicial que se sigue contra el expresidente Nicolás Maduro en un tribunal federal de Nueva York.
La comunicación fue enviada por Michael Kozak, responsable para América Latina del Departamento de Estado de Estados Unidos, al fiscal federal Jay Clayton, encargado del caso en Manhattan.
En la carta se solicita informar al tribunal de que Washington reconoce a Rodríguez como “la única jefa de Estado capaz de actuar en nombre de Venezuela”.
Reconocimiento tras la captura de Maduro
El anuncio llega después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmara el reconocimiento formal del Gobierno encabezado por Rodríguez días después de restablecer relaciones diplomáticas con Caracas.
Rodríguez asumió la presidencia interina tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de 2026, un hecho que provocó un profundo cambio en el panorama político venezolano.
Consecuencias en el juicio contra Maduro
La notificación tiene implicaciones directas en el proceso judicial que afronta Maduro en Nueva York, donde está acusado de delitos de narcotráfico y crimen organizado.
El exmandatario ha intentado defenderse alegando su condición de presidente legítimo de Venezuela y solicitando que su defensa sea financiada con fondos del Estado venezolano.
Sin embargo, el Gobierno estadounidense ha reiterado que no reconoce a Maduro como jefe de Estado desde el 23 de enero de 2019, posición que —según la carta enviada al tribunal— “continúa hasta el presente”.
Objetivo de una transición política
Según el Departamento de Estado, el reconocimiento de Rodríguez pretende facilitar “un proceso gradual que cree las condiciones para una transición pacífica hacia un gobierno democráticamente elegido” en Venezuela.
En paralelo, Washington y Caracas han comenzado a restablecer relaciones diplomáticas y económicas, especialmente en el sector energético, tras años de tensiones bilaterales.
El movimiento supone un nuevo capítulo en la compleja crisis política venezolana y refuerza la legitimidad internacional del Gobierno encabezado por Rodríguez, al tiempo que debilita la posición jurídica de Maduro en los tribunales estadounidenses.