El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado en su red social que el Ejército de EEUU ha capturado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro durante una operación de ataque a gran escala efectuada esta pasada noche en territorio venezolano.
Estados Unidos lanzó ataques militares de gran escala sobre puntos estratégicos de Venezuela, incluidos instalaciones militares alrededor de Caracas y otras regiones del norte del país, según confirmó el presidente estadounidense.
Múltiples detonaciones sacudieron la capital venezolana, Caracas, así como los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, con columnas de humo y apagones en zonas urbanas. Testigos reportaron sobrevuelos de aviones y helicópteros militares en zonas cercanas a bases como Fuerte Tiuna y La Carlota, consideradas piezas fundamentales del aparato militar chavista.
El propio Trump detalló que la operación, denominada —según fuentes vinculadas— Operation Southern Spear, fue planificada para neutralizar objetivos militares y capturar a los líderes del Ejecutivo venezolano.
Captura de Nicolás Maduro y repercusiones
El presidente estadounidense aseguró que el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados por fuerzas especiales y trasladados fuera del país, una afirmación confirmada por varios medios internacionales aunque todavía rodeada de incertidumbres sobre su paradero y estado de salud. De hecho, otros líderes de la región como Gustavo Petro, así como miembros de su régimen están solicitando a Trump una prueba de vida.
Por su parte, el Gobierno de Venezuela calificó la incursión como una “agresión militar gravísima” y decretó el estado de conmoción exterior, exigiendo pruebas de vida de los detenidos y prometiendo resistir la ofensiva con todos los recursos del Estado.
Reacciones inmediatas
Representantes diplomáticos europeos han instado a la calma y a un diálogo internacional para desescalar las tensiones, subrayando los riesgos de una conflagración ampliada en América Latina.
La operación militar ocurre tras meses de creciente presión estadounidense sobre Caracas, con bombardeos previos contra embarcaciones y supuestas infraestructuras vinculadas al narcotráfico, así como una masiva despliegue de tropas y activos militares estadounidenses en el Caribe, calificadas por Washington como parte de su lucha contra los cárteles y el “narcoterrorismo”.