10 de julio de 1997, 29 años después, esta fecha aún sigue siendo recordada por el día en el que secuestraron a Miguel Ángel Blanco por tres miembros de la banda terrorista ETA. Su muerte marcó un punto de inflexión que dejaba al país completamente conmocionado por esas 48 horas de angustia colectiva. Este secuestro abarcó una cobertura mediática nunca vista donde nada más y nada menos que 25 millones de espectadores siguieron el caso por televisión. Finalizado el plazo, ETA disparó a Blanco en la nuca para después dejarle agonizando en San Sebastián y falleciendo finalmente en la madrugada del 13 de julio de 1997.
