De nuevo, ante las grandes adversidades, el Gobierno no da la talla. La gestión de la crisis sanitaria por el hantavirus está siendo desastrosa. A la cabeza, una ministra de Sanidad capaz de contradecirse y tomar todo tipo de decisiones improvisadas en apenas 48 horas. Si hay algo por lo que se puede criticar a Mónica García desde el minuto cero es por su falta de transparencia a la hora de informar y de estar en contacto con las Comunidades Autónomas.
