El presidente del Gobierno ha viajado a Argel para intentar culminar la crisis que provocó el giro sobre el Sáhara. El objetivo es pactar un aumento del suministro de gas después de que España rompiera en favor de Marruecos su tradicional neutralidad en el conflicto del Sáhara. Argelia era el mayor suministrador gasista de España y hoy España es el segundo cliente del gas argelino, tras Italia. Ahora Sánchez tendrá que lograr un difícil equilibrio: mantener el pacto con Marruecos sin perder el suministro de Argelia.
