En Albania han dado un paso insólito: su nuevo “ministro anticorrupción” es nada menos que una inteligencia artificial llamada Yela, presentada como parte del gabinete del primer ministro Edi Rama. Una medida que mezcla marketing político, tecnología y mucha polémica. ¿Puede una IA luchar contra la corrupción mejor que un humano? ¿Estamos ante el futuro de la política o ante un simple espectáculo? Gabriel Serrano lo analiza en sus Crónicas de manicomio.
