La regularización masiva de inmigrantes pactada entre el Gobierno y el Podemos no tiene otro objetivo que el que acaban de escuchar: barrer a fachas y racistas de este país. Y no se quedan ahí, el siguiente paso será su nacionalización para que puedan votar. Toda una estrategia política que deja más que en evidencia que a la formación morada no le interesa lo más mínimo el trasfondo de estas personas inmigrantes, sino que es más bien una campaña de compra de votos a corto y medio plazo. Una vuelta de giro más, aunque esta vez pasada de rosca de la teoría del reemplazo.
