El Consejo de Ministros aprobó este martes el proyecto de Ley de Información Clasificada. Una ley que habilitará, de forma exclusiva, al Consejo de Ministros para determinar qué informaciones pueden ser clasificadas como secreto de Estado. Para esto, el Gobierno solo tendrá que alegar razones bastante genéricas, como la defensa nacional, la seguridad pública, la seguridad de las Fuerzas Armadas o la de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Una nueva ley que, atención, va a permitir al presidente del Gobierno ocultar con quién y a dónde viaja en el Falcon. Una información que nunca han querido dar. Aunque otra de las consecuencias más graves que ocasiona esta ley tiene que ver con los periodistas. Es decir, se acaba el secreto profesional. Un derecho, hasta ahora, de la profesión periodística. Esta actuación se podrán ejecutar por dos razones: o bien cuando revelar la fuente sea el único medio para evitar un dato que afecte a la seguridad o bien cuando se quiera evitar un riesgo para la seguridad nacional.
