El Congreso de nuevo se va de vacaciones. No solo esta semana, marcada por el Jueves y Viernes Santo, sino también la que viene. Como si de un centro escolar se tratase, y no porque muchas veces las pataletas y salidas de tono sean más propias de un colegio que de un parlamento, sino porque nuestros políticos españoles tienen más vacaciones que niño. Hay que recordar que en Navidades los diputados se fueron de vacaciones un 11 de diciembre y no volvieron hasta febrero o que la Cámara Baja volverá a cerrar durante las elecciones andaluzas. Con el panorama que tenemos encima los españoles, quienes nos representan no dudan en desaparecer. De nada sirve que Pedro Sánchez se marque una super semana en el Congreso, si luego desaparece tres.
