Son especialistas en rechazo laboral. El 95 por ciento de ellos no consiguen un trabajo. Tienen dificultades para poder acceder al mercado laboral por las complicaciones a la hora de desarrollar su vida independiente. Se enfrentan a desigualdades diarias y muchas de ellas arropadas por las creencias erróneas de la sociedad y por desconocimiento. Experimentan ese estigma social y la discriminación por sus diferencias físicas y cognitivas, lo que afecta a su autoestima y su capacidad para tener su sitio en la sociedad. En otro aspecto, se les infantiliza y promueve su dependencia. El acceso a la sanidad o a la educación son también un desafío para ellos, especialmente para aquellos que han nacido en un entorno cuyos recursos son limitados o no están disponibles.
