Lo que parecía un simple accidente ferroviario en Gijón terminó con un giro insólito y macabro. Un tren de cercanías atropelló a una vaca preñada que caminaba por las vías: del impacto nacieron dos terneros, pero solo uno sobrevivió y fue bautizado como “Milagros”. Mientras la Guardia Civil investigaba el atropello, descubrieron el cadáver de un hombre en una nave cercana a las vías, que llevaba allí varios meses sin ser encontrado. Las primeras hipótesis apuntan a una muerte natural. Una historia increíble donde se mezcla tragedia, esperanza y misterio.
