A partir de mañana, el Congreso de los Diputados dejará de llamarse así. ¿Por qué? Porque ya no basta con ser diputado: ahora hay que ser diputado y diputada. La iniciativa del PSOE y Sumar deberá ser votada, pretenden un lenguaje inclusivo, y con él, una redacción que hasta el corrector automático se negaría a revisar. Mientras tanto, también se amplían los supuestos para votar desde casa: si fallece un familiar o hay que cuidarlo. Y como broche de oro, se crea un Consejo Consultivo que vigilará a los periodistas, les podrá quitar la acreditación si graban donde no deben o hacen demasiadas preguntas. La Cámara Baja se reinventa: ahora más inclusiva, más vigilada… y más enredada que nunca
