El buque Open Arms ha llegado a Canarias dispuesto a desplegarse en el sur del archipiélago. Su desembarco tiene una lectura muy clara ya que se trata de un pulso directo al Ejército del Aire y del Espacio, que ya opera en la zona con el Servicio Aéreo de Rescate. Nadie ha pedido su presencia, pero la ONG ha decidido posicionarse en el momento más crítico de la ruta atlántica. Porque septiembre y octubre son los meses en los que el clima da una tregua, una llamada calma anticiclónica. La ventana perfecta para que las mafias de Mauritania y Senegal envíen, de forma masiva, cayucos rumbo a Canarias. Y la presión ya se nota. En lo que va de año, Mauritania ha interceptado más de 6.000 inmigrantes antes de que pudieran embarcar. Mientras tanto, la otra gran puerta de entrada se abre desde Argelia. Baleares, epicentro de esa ruta, ha recibido casi 1.400 inmigrantes en un solo mes, lo que eleva el balance anual a cerca de 5.000. Es un récord histórico que multiplica por cinco las cifras de hace apenas dos años.
