El lío que Moreno quería evitar ya llama a su puerta. El PP gana pero pierde la mayoría absoluta. El PSOE toca fondo. Y Vox vuelve a ser imprescindible. Juanma Moreno ha ganado. Eso es indiscutible. El mapa de Andalucía sigue siendo azul, el PP ha quedado primero en las ocho provincias y en todas las capitales de una comunidad que durante cuatro décadas fue el gran feudo socialista. Pero hay victorias que no saben a lo que debían saber. Y esta es una de ellas. Durante quince días, el presidente andaluz construyó su campaña sobre una sola advertencia: votar al PP era votar por la estabilidad, no votar era abrir la puerta al lío. La ironía, que no es pequeña, es que el lío ha llegado igualmente. Y ha llegado porque las urnas no hacen caso de los eslóganes. Moreno rechazó la cuestión de prioridad nacional. Ahora puede que tenga que aceptarla. Eso se llama el precio de la aritmética. El PP pierde cinco escaños respecto a 2022. Se queda en 53, a dos de la mayoría absoluta. Y Vox, que pasa de 14 a 15 diputados, recupera de golpe todo el poder de negociación que Moreno había conseguido neutralizar durante la legislatura.
