Pedro Sánchez ha visitado la India con el objetivo oficial de fortalecer relaciones comerciales, inaugurando una planta de Airbus y firmando Navantia un contrato de 4.600 millones para construir submarinos. Sin embargo, el viaje ha causado polémica debido a la presencia de su esposa, Begoña Gómez, quien, aunque sigue una agenda «personal», ha sido recibida con honores dignos de Bollywood, acompañada por asesores y diplomáticos. Esta controversia se suma a los rumores de corrupción que rodean al presidente en España, donde enfrenta investigaciones y vínculos con figuras implicadas en tramas de corrupción, lo que ha llevado a críticas sobre los fondos públicos usados en el viaje.
