Barcelona vive una escalada de inseguridad que ha encendido las alarmas tanto a nivel nacional como internacional. El aumento de peleas, hurtos y agresiones con armas blancas ha llevado a barrios y municipios de la ciudad a convertirse en focos habituales de violencia. La situación es tan grave que el Gobierno de Estados Unidos emitió una advertencia a sus ciudadanos sobre los riesgos de viajar a la capital catalana. En este contexto, el tráfico de drogas ha intensificado la demanda de armas, empeorando aún más el panorama. Para hacer frente a esta problemática, los Mossos d’Esquadra activaron en 2023 el Plan Daga, con el objetivo de frenar la proliferación de armas blancas.
Aunque su primer año fue prometedor, con más de 11.500 armas confiscadas, en 2025 la violencia ha repuntado de forma preocupante, registrándose una docena de apuñalamientos mortales. Casos como el asesinato en un puerto deportivo o la brutal agresión y violación de una mujer evidencian la crudeza de la situación. Los sindicatos policiales denuncian la falta de recursos y advierten que el Plan Daga no está siendo suficiente para contener la ola de delitos.
