El actual ritmo de pago de la deuda de Francia alcanzaría, en 2029, los 100 mil millones de euros, creciendo, atención, a un ritmo de 5 mil euros por segundo. Para atajar esto, han anunciado varios recortes. En primer lugar, se van a congelar las pensiones de cara al año que viene, por lo que se mantendrán al nivel de 2025. También se congelarán las prestaciones sociales y los salarios de los funcionarios. En este sentido, en el del sector público, se va reducir la plantilla: 3 mil puestos menos en el primer año y un nuevo sistema que solo permitirá dos nuevas contrataciones por cada tres jubilaciones. En materia fiscal, se quiere establecer un nuevo impuesto de solidaridad destinado a las rentas más altas. Se creará también una agencia inmobiliaria pública que gestionará y venderá activos improductivos del patrimonio estatal. En cuanto a las agencias públicas, se prevé la suspensión de las que el Gobierno francés considere como redundantes. Y esto no es todo porque, para aumentar la productividad laboral, Francia eliminará dos días festivos, que seguramente serán el Lunes de Pascua y el 8 de mayo.
