Julio Ariza reflexiona sobre el prolongado desconocimiento de la existencia de presos políticos en Venezuela y denuncia cómo la opinión pública internacional permaneció al margen de las torturas y crímenes cometidos por motivos políticos. Según Ariza, esta realidad estuvo oculta durante años y solo fue abordada por unos pocos medios que ejercen su labor en libertad en Occidente. Señala que, recientemente, incluso figuras como Donald Trump han contribuido a visibilizar que en Venezuela había personas sufriendo graves violaciones de derechos humanos por razones políticas. Ariza considera lamentable que, desde los gobiernos donde rige el Estado de derecho, haya predominado la cobardía y el cinismo en el tratamiento de estas vulneraciones.
