La situación en Navarra es cada vez más insostenible. La reforma del Palacio presidencial adjudicada a Servinabar destapa una red de intereses y favores vinculados a Santos Cerdán, María Chivite y antiguos dirigentes del PSN.
Alzorriz dimite, mientras sale a la luz el papel de Coldo como “grabadora humana” que durante años ha registrado conversaciones comprometedoras. ¿Se puede vivir en una sociedad donde ya no existe la confianza ni la privacidad?
