El analista advierte de que el entusiasmo que rodea a la salida a bolsa de SpaceX podría generar expectativas difíciles de cumplir. Aunque reconoce el carácter disruptivo de la compañía, señala los riesgos derivados de su dependencia de contratos con el Gobierno de Estados Unidos y recuerda que otras grandes OPV tecnológicas sufrieron fuertes correcciones tras debutar en el mercado.
