Julio Ariza destapa una de las grandes hipocresías del periodismo español: durante años, grandes periódicos como La Razón, El País, El Mundo, ABC y La Vanguardia financiaron sus ingresos con páginas de prostitución. Mientras tanto, se presentaban como adalides de la ética y la moral. ¿Cómo funcionaba este negocio? ¿Por qué se silenciaba dentro de las redacciones? Además, la sorprendente conexión entre el Observatorio Romano, la prensa española y la lucha por mantener la coherencia editorial.
