Julio Ariza expresa su malestar por el hecho de que los okupas se concentren en los barrios más humildes. Se pregunta por qué no ocupan viviendas de personas ricas o políticos y, con un tono irónico, insta a este tipo de sujetos que okupen las casas de quienes realmente pueden defenderse o poseen varias propiedades. Según él, “no hay una función social de la okupación”.
