Julio Ariza critica a La Vanguardia, afirmando que debería pedir perdón por su apoyo pasado a Franco y su enfoque en los beneficios económicos sobre el periodismo. Sostiene que La Vanguardia manipula al pueblo catalán y depende de suscripciones pagadas con dinero público por la Generalidad. Ariza también critica a Sánchez por amenazar a medios digitales mientras ignora a los medios tradicionales que reciben grandes sumas de dinero estatal. Defiende la transparencia en los medios, proponiendo que todos revelen sus fuentes de financiamiento, comprometiéndose él mismo a hacerlo felizmente.
