A mitad de julio, y a pesar de lo que marca el calendario y la ley, el Gobierno de España sigue sin mover ficha en uno de los asuntos más relevantes del año: la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. No hay techo de gasto, no hay objetivos de estabilidad, no hay una orden de inicio para redactar ese proyecto presupuestario. Y lo más preocupante: no hay explicación convincente.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, la AIReF, ha dado un severo toque de atención. Su presidente, Cristina Herrero, ha advertido de que el “marco fiscal nacional está congelado”. Y no es una metáfora. Está literalmente paralizado, cuando ya deberíamos tener en marcha, al menos, las previsiones macroeconómicas y el límite de gasto no financiero. Todo sigue en el aire.
