Los países europeos empiezan a endurecer sus políticas migratorias. En las últimas semanas, la entrada en vigor del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo ha reforzado los controles en las fronteras exteriores, acelerado los procedimientos de asilo y facilitado las expulsiones de inmigrantes en situación irregular. Además, el Parlamento Europeo ha dado luz verde a nuevas medidas para agilizar los retornos y permitir la creación de centros de deportación en terceros países, en un contexto marcado por la presión de gobiernos y partidos que reclaman una política migratoria más restrictiva.
