El choque institucional entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional ha alcanzado una punto inédito en estas últimas horas. Sin embargo, para comprender el alcance real de este enfrentamiento público hay que ira la naturaleza de las partes en conflicto: no nos encontramos ante un mero debate técnico entre dos instancias de la Justicia, sino ante la denuncia formal y explícita del Supremo frente a la intromisión flagrante de un órgano que, por imperativo constitucional, no forma parte del Poder Judicial ni del sistema judicial de nuestro país.
