Pedro Sánchez convocó elecciones anticipadas para recuperar el control de la agenda política. Quería hablar de economía, de gestión y de los logros de su Gobierno. Pero a tan solo 23 días de las urnas, la actualidad le ha impuesto un escenario muy distinto: investigaciones judiciales, sospechas de corrupción, una nueva operación de la Guardia Civil y la dimisión de uno de sus ministros más destacados.
