Once muertos. Nueve heridos. Al menos 19 desaparecidos. Más de mil evacuados. Y miles de hectáreas reducidas a cenizas. España se ha despertado hoy conmocionada por la tragedia de Los Gallardos, en Almería. La investigación continúa abierta pero todo hace indicar que podría haber comenzado con la caída de un cable del tendido eléctrico. Al menos, cuatro de las víctimas, quedaron atrapadas en sus vehículos cuando intentaban huir del fuego. Un incendio que ya ha entrado en la historia negra de nuestro país y que, con once víctimas mortales, iguala la cifra del devastador incendio de Guadalajara de 2005. Cada verano escuchamos las mismas palabras. Ola de calor. Riesgo extremo. Viento. Sequía. Evacuaciones. Y cada verano volvemos a preguntarnos lo mismo: ¿se podía haber hecho más para evitarlo? Porque los incendios no empiezan cuando aparece la primera llama. Los incendios empiezan meses antes, cuando se abandona el monte, cuando faltan labores de limpieza, cuando la prevención deja de ser una prioridad y cuando las administraciones reaccionan tarde y mal ante un problema que todos saben que llegará.
