España cuenta con una de los mejores servicios sanitarios del mundo pero sin embargo la fuga de profesionales es un goteo continuo e incluso alarmante. Durante décadas, la sanidad pública española ha sido reconocida internacionalmente por su carácter universal, su calidad y la profesionalidad de unos sanitarios que fueron, sin duda, los grandes héroes durante una de las peores etapas de la historia reciente. En el olvido ha quedado la labor implacable que hicieron durante la pandemia y en vano, los aplausos de las 8 de la tarde. Un nulo reconocimiento no por los españoles de a pie, sino por el Ministerio de Sanidad con Mónica García a la cabeza. Médico de profesión pero a la que parece que la cartera de Sanidad le ha hecho olvidarse de los derechos de sus colegas. García se enfrenta a la tercera huelga de sanitarios en lo que va de año y todo por un borrador del Estatuto Marco que lejos de mejorar la condiciones de los profesionales llega, incluso, a borrar algunos de los derechos conseguidos durante todas estas décadas.
