Ascienden a 41 las víctimas mortales por el accidente de trenes en Adamuz. Aún es pronto para saber qué pudo causar el peor accidente de alta velocidad de la historia de nuestro país. Se continúa trabajando sobre los vagones del Alvia, convertido ahora en una cárcel de hierro, dónde al menos hay tres cuerpos sin vida. El estado en el que han quedado los vagones y el talud de 4 metros sobre el que cayó está haciendo realmente difícil el rescate de más víctimas. A la tragedia de los fallecidos, se suma la desesperación de 43 familias que aún no tienen noticias de sus allegados que viajaban en el Iryo o el Alvia. Cada minuto que pasa juega a su contra, porque la esperanza de encontrarlos con vida cada vez es menor. La buena noticia, si se puede sacar algo positivo, es que el número de hospitalizados continúa bajando. Una tragedia que golpea a España en estos primeros días del 2026 en la que parece que esta vez sí los políticos, la mayoría, parecen ir en una misma dirección. Y en la que de nuevo, el ‘pueblo salva al pueblo’.
