En este editorial de Alba Vila, analizamos la polémica decisión de Pedro Sánchez de intervenir en la proliferación de las universidades privadas. Mientras el gobierno justifica esta medida como un esfuerzo por garantizar la calidad y evitar la «compra de títulos», nos preguntamos si realmente se trata de una estrategia para desviar la atención de otros temas más delicados. Exploramos los datos que demuestran que las universidades privadas no solo mejoran las oportunidades laborales, sino que también ofrecen mejores salarios y contratos estables.
