Esta edición de la Vuelta ciclista a España no ha estado marcada por los pedales, sino por las protestas que han hecho que varias etapas no se hayan podido terminar, poniendo en riesgo la integridad física de los corredores. El fin de la competición estaba preparado para que fuese en Madrid, pero se produjo a 56 km de la meta. Un grupo de radicales ocupó la carretera y detuvo al pelotón
