En su intervención, Isaac Parejo aborda la complejidad del fraude de ley en el contexto de la identidad de género. Plantea la idea de que el fraude de ley, en este caso, sería difícil de demostrar, destacando que, según su entendimiento, este término se aplicaría si alguien pretende obtener ciertos beneficios mediante acciones que podrían considerarse fraudulentas. Ejemplifica mencionando la posibilidad de ingresar a un vestuario femenino sin una verdadera identificación como mujer.
Sin embargo, Parejo señala una aparente contradicción en la legislación al destacar el caso de una mujer trans que, según Irene Montero, debería tener acceso a espacios destinados a mujeres. Argumenta que, si se reconoce a las mujeres trans como mujeres, ¿Por qué se le asigna a Francisco, que se siente mujer, un vestuario separado? Se cuestiona la necesidad de asignar un espacio exclusivo para una persona trans, ya que, según la perspectiva de Parejo, esto contradice el principio de igualdad.
Además, Mariano Calleja expresa su opinión sobre la identidad de género, planteando que el caso en discusión no se trata de transfobia, sino de una cuestión relacionada con la orientación sexual. Hace hincapié en que, aunque alguien pueda identificarse como mujer, si sigue sintiéndose atraído por las mujeres, podría ser conceptualizado como un «hombre lesbiano». Esta interpretación desafía las categorías tradicionales y plantea la necesidad de explorar nuevas terminologías para comprender mejor la diversidad de identidades y orientaciones.
