Los contornos de la crisis diplomática y migratoria de Ceuta continúan desdibujándose entre datos inquietantes e inexplicables vacíos de información. Lo que en un primer momento el Ejecutivo pretendió calificar como una presión migratoria coyuntural se revela, a la luz de los nuevos datos , como un despliegue coordinado en tres frentes propios de una guerra híbrida.
