Nuevo escándalo en las filas socialistas. Si hasta ahora los casos de corrupción parecían multiplicarse en el entorno de Pedro Sánchez, ahora parece que han pasado de capítulo para asentarse en los casos de acoso sexual. Al ya conocido pero no condenado y quizá denunciado desde las filas socialistas demasiado tarde, el caso Salazar, la semana pasada se sumó el del secretario general del PSOE en Torremolinos y en las últimas horas, hasta seis mujeres han denunciado al presidente de la Diputación de Lugo por presunto acoso sexual. Un partido socialista que presume de tener las herramientas internas necesarias para frenar cualquier tipo de acoso pero sin embargo llevan el silencio, la inacción y el mirar para otro lado, por bandera. Ahora dice el Presidente del Gobierno que el feminismo cada día nos da una lección, y más bien habría que recordar a Sánchez que las mujeres o actúan o están más solas y más desprotegidas que nunca, y no solo en las filas socialistas. Presumen de sus políticas feministas sin predicar con el ejemplo, mientras los errores, imperdonables, y que a cualquier ministro en otro Gobierno le hubiese costado la dimisión, Ana Redondo sigue llevando una cartera, la de Igualdad, que le queda demasiado grande.
